Valhalla

Ayer volvimos a vivir un día intenso en Catalunya, sin embargo, para muchas compañeras de Alternatiba estoy seguro de que esos hechos pasaron a segundo plano. Ayer, con 34 años, fallecía un compañero, luchador como pocos, y gran ejemplo. Concejal, zinegotzi en Atxabalta. Hector Prieto. ¡Que la tierra te sea leve! Pero hasta aquí llega el lamento, y que familia y amigos perdonen mi atrevimiento. Solo trato de verbalizar aquello que siento.
 
Frente a aquellas personas grises que día a día, desde que nacemos, tratan de sembrar la semilla de la resignación, aprendimos contigo que el único objetivo de esta vida es vivir. No hay mayor destino universal que vivir, y sobretodo, vivir libre. No importa cuán pesadas sean las cadenas que nos cuelguen, nuestra obligación es luchar por romperlas, física o mentalmente. No habrá otra vida después de esta, y si la hubiere, habrá que entrar en ella con el puño en alto, altivos, orgullosas, dispuestos a continuar la batalla que en esta iniciamos.
 
No hay excusas. Ninguna. La lucha es diaria. La batalla aquí y ahora, nunca el mañana etéreo. En este mundo lleno de egos que pisotean a iguales, e iguales que callan, agachan la cerviz y tragan, debemos hacer oír la voz de la rebeldía, de la autodeterminación humana. Sentir cada injusticia como propia y no dejar en manos de un mañana mejor lo que podamos cambiar hoy mismo. Nos lo debemos a nosotras mismas, a nuestras compañeras, a nuestras hijas.
 
Nuestras vidas son tenues marcas en la arena de la playa, abocadas a desaparecer en el oleaje de la historia, pero son nuestros hechos, pequeños y grandes, son sus repercusiones las que perdurarán siempre. Somos hoy lo que hacemos, mañana el recuerdo que dejamos en quienes nos conocen. Y para mí siempre serás en mi recuerdo Ivar Ragnarsson con quien, estoy seguro, compartirás hidromiel en el Valhalla. Por mi parte prometo, seguir levantándome cada mañana con la mandíbula apretada y los puños bien cerrados, para proseguir la lucha allí donde me encuentre, evitando o intentando evitar siempre las excusas. Sin preocuparme del mañana, sólo con un objetivo, hacer más respirable el hoy.
 
 
Del blog de Luis Salgado El Mundo Imperfecto