Las Mesas de elaboración colectiva tienen la importante función de proponer a la Asamblea Nacional la línea organizativa, programática e ideológica de nuestra organización. Su papel, por lo tanto, es fundamental, ya que es sobre estos espacios donde recae la responsabilidad de definir la nueva fuerza política que estamos construyendo.
Estas Mesas están conformadas por todas aquellas personas que, adheridas o no a Alternatiba, quieran participar en este proceso y contribuir con sus capacidades, experiencias y voluntad a la definición de esta nueva fuerza política.
La gran relevancia atribuida al proceso de elaboración colectiva dentro de la estructura de Alternatiba responde a la certeza de que la formulación de una nueva agenda política con identidad socialista y alternativa exige la creación de nuevas formas políticas que garanticen que la capacidad de decisión y elaboración recaiga sobre toda la militancia y no sobre órganos ejecutivos o unipersonales. Sólo bajo estas formas democráticas de elaboración lograremos que exista una coherencia entre lo que somos y lo que proponemos.
La mesa de Internacionalismo pretende abordar un debate profundo y sincero que nos permita aunar nuestra vocación internacionalista con nuestro compromiso por construir, y ser parte, de la izquierda soberanista vasca. Creemos que debemos y podemos encontrar un marco de definición que agrupe a las miles de mujeres y hombres que apostamos por el ejercicio del derecho de autodeterminación para nuestro país, Euskal Herria, y por su soberanía a la hora de decidir sus marcos de relación con otros pueblos y naciones, con el impulso internacionalista que entendemos ha de guiar y conectar nuestra lucha con otras de otros pueblos y organizaciones a lo largo y ancho del planeta.
Concepción ciudadana de la nación, la izquierda como motor de la construcción nacional y social, el vínculo indisoluble y la necesidad de articular todas las luchas –locales, nacionales, internacionales- a la hora de acabar con el actual sistema y construir alternativas, son algunos de los ejes de esta mesa de Alternatiba, ¿te animas a pensar y hacer con nosotras y nosotros?
La propuesta socialista de Alternatiba está directamente vinculada a una sociedad profundamente democrática, donde la ciudadanía participa activamente en la toma de las decisiones estratégicas, así como en la elaboración de las políticas fundamentales.
Desgraciadamente, el sistema-mundo actual se basa en parámetros notablemente distantes de este objetivo. Así, el modelo propuesto –que ni siquiera es siempre alcanzado- es el de la democracia electoral, en el cual la ciudadanía elige a los partidos y personas que van a tomar las decisiones en su nombre; esta capacidad indirecta de decidir, de elegir a sus representantes, se circunscribe únicamente al ámbito de lo local, lo nacional o lo estatal, pero no al internacional –un espacio de creciente importancia para la toma de decisiones-, donde son los estados quienes les designan; por otro lado, la elección de los y las representantes se hace sin fórmulas concretas de control directo por parte de las y los representados; además, esas decisiones se toman en función de un acceso inequitativo a la información, sector convertido en mercancía en manos de los grandes mass media empresariales, que tienen sus propios objetivos e intereses por mantener el status quo.
Por lo tanto, es necesario que avancemos hacia una sociedad donde la ciudadanía sea el verdadero sujeto, el soberano en la toma de decisiones. En este sentido, sólo bajo está clave podemos definirnos como socialistas. Así, nuestro enfoque político está diametralmente opuesto a aquellos planteamientos que, aún manteniendo agendas políticas superadoras del actual sistema, mantienen intacto el concepto de poder en manos de unos –representantes- que deciden sobre otros –representados-, los cuales no participan de manera activa en la vida política. Si no se establece como objetivo en sí mismo el acercar lo máximo posible la toma de decisiones a la ciudadanía, estamos hablando de otra cosa, no de una propuesta alternativa de sociedad, ya que esta distancia es el germen de la generación de desigualdades y exclusiones
Alternatiba, por lo tanto, se plantea el reto de participar en la construcción de un nuevo modelo de sociedad desde nuevos parámetros de lo que es el poder y la participación. En este sentido, la mesa de democracia radical quiere incidir en dos objetivos fundamentales: por un lado, formular una estrategia de democracia directa y participativa desde lo local, como manera de construir el socialismo desde ya; por otro lado, definir todos los elementos necesarios que consoliden unas estructuras y una cultura política democrática y equitativa. Por lo tanto, esta Mesa desarrolla propuestas vinculadas a la democracia radical que afecten tanto a lo interno como a lo “externo” de la organización, estando ambas realidades estrechamente vinculadas.
Alternatiba: una apuesta por transformar la izquierda en Euskal Herria para transformar el mundo
Las mujeres y hombres que formamos Alternatiba estamos empeñados, desde nuestro nacimiento como proyecto el 13 de diciembre de 2008, en dos objetivos prioritarios, ambos complementarios e indisolubles para nuestro ideario político: por un lado, sentimos la vocación y el compromiso de participar en el proceso de rearticulación para la unidad de acción de la izquierda alternativa de Euskal Herria -política y social-, entendiendo por ésta a aquélla que pretende trascender el conjunto de los sistemas de dominación actual -patriarcado, capitalismo, productivismo, imperialismo, democracia liberal, homogeneización cultural-, y apostar por una sociedad donde tengan plena vigencia todos los derechos de todas las personas y pueblos; por otro lado, partimos de la convicción de que, para ello, la izquierda transformadora necesita –y la izquierda vasca en particular- repensarse, hacer autocrítica para construir un nuevo paradigma sobre unas bases diferentes, capaces de generar una agenda política multidimensional, que incluya de manera equitativa las diferentes dimensiones de lucha antes citadas, y que a su vez se sostenga sobre estructuras organizativas de nuevo cuño, coherentes con lo que se propone, y que permitan una alianza natural entre partidos y movimientos sociales.
Podríamos entonces decir que estos dos objetivos se unen en una gran meta para Alternatiba: la construcción de un nuevo paradigma que posibilite la unidad de la izquierda alternativa vasca. Esta es precisamente la seña de identidad de este proyecto en el que nos hemos embarcado, y al que dedicamos y dedicaremos el conjunto de nuestros esfuerzos. Sabemos que no es tarea fácil, y que ni mucho menos es una labor única de Alternatiba, pero sí creemos que solamente avanzando en este sentido podremos lograr una izquierda fuerte en nuestro país, algo urgente y necesario.
Así, esta nueva apuesta política por revolucionar la izquierda para favorecer la unidad de acción y su legitimación por parte de las mayorías sociales, difícilmente podrá basarse sobre el tipo de prácticas políticas a las que estamos tan acostumbrados y acostumbradas en muchas organizaciones: prácticas de incoherencia entre el decir y el hacer, o entre lo que se defiende de cara afuera y lo que realmente se desarrolla hacia adentro; prácticas burocráticas y verticales, donde no hay democracia ni participación real, activa y de calidad; prácticas que hacen de lo electoral un fin último, y no un medio de acumulación de fuerzas y espacios, perdiendo así la perspectiva transformadora; prácticas de vocación exclusivamente institucional, donde éstas se entienden como herramientas para elevar demandas sociales a las instituciones, perdiendo el carácter de izquierda de lucha; prácticas que excluyen a las mujeres de la participación plena, a través de medidas y enfoques patriarcales más o menos sutiles; prácticas que visualizan a los movimientos sociales no como aliados, sino como correas de transmisión y/o caladeros de votos, etc.
Este tipo de lógicas, este viejo paradigma, es el que ha generado una agenda política que ha pensado más de manera corporativa que en claves de transformación. Así, la realpolitik ha estado caracterizada por la atomización –buscando intereses propios y no generales-; por el cortoplacismo -pensando más en resultados electorales y no en propuestas alternativas de largo alcance-; por la sectorialización –incidiendo a lo máximo en una dimensión de lucha únicamente, relegando de esta manera las demás-; por la exclusión de sujetos fundamentales -al ser visualizadas ciertas luchas como secundarias-; y por la pérdida de enfoque global –sin integrar su acción dentro de las lógicas europeas y mundiales-.
Por lo tanto, entendemos que nuevos sujetos con nuevas propuestas, radicalmente diferentes a las anteriormente señaladas, son fundamentales para ir construyendo de manera colectiva este proceso de articulación sobre bases alternativas. No obstante, también estamos preocupados y preocupadas por la atomización de la izquierda política vasca actual, como no podría ser de otra manera; pero entendemos este momento desde un punto de vista más optimista al que se suele reflejar en los medios de comunicación. Así, creemos que estamos viviendo un momento de transición, un momento de cambio, en el que los viejos sujetos, los viejos partidos, han agotado sus capacidad de propuesta, su legitimidad social, y están surgiendo nuevos espacios, nuevas estructuras, que pretenden avanzar en la meta indicada inicialmente. Alternatiba es uno de estos espacios, y los y las que formamos parte de esta aventura política pensamos que, cuando se refuercen estas nuevas identidades emancipatorias, cuando se vayan consolidando las nuevas bases de reflexión y acción, entraremos en una nueva etapa de re-articulación y unión de fuerzas, pero sobre parámetros diferentes, más sólidos. De esta manera, no vemos el momento actual como un paso atrás, sino como el comienzo de una etapa ilusionante, de cambio profundo y necesario.
Precisamente por tratarse de un momento de cambio, y por la responsabilidad de construir algo nuevo, las dudas con las que partimos son más abundantes que las certezas, y vamos ensayando y poniendo en práctica aquellas fórmulas que mejor se adaptan a la realidad vasca y a los objetivos antes esgrimidos. No obstante, todas estas medidas que propongamos siempre estarán enmarcadas en una serie de premisas políticas que abanderemos explícitamente:
Nuestra agenda política estará caracterizada por la multidimensionalidad: las luchas emancipatorias contra el patriarcado, el capitalismo, el productivismo, el imperialismo, la pseudodemocracia, etc., deben integrarse de manera equitativa dentro de un único cuerpo político de reflexión y acción, que incluya también la cultura organizativa interna como premisa básica. Así, Alternatiba se define como feminista, socialista, ecologista, internacionalista y soberanista.
Nuestra estrategia política pasa por articularnos con los diferentes espacios políticos vascos que apuesten por este enfoque, tanto partidos como movimientos sociales. Por ello, consolidar las alianzas, y participar en y con los movimientos es una prioridad para las gentes de Alternatiba.
Entendemos que Euskal Herria es el territorio nacional al que circunscribe nuestra actuación, partiendo de una concepción cultural y política de este territorio, sin ningún tipo de premisas etnicistas o excluyentes; al contrario, entendemos EH como el espacio desde el que generar ciudadanía, haciendo una defensa integral de los derechos individuales y colectivos de nuestro pueblo. Así, queremos integrar a todas las personas de izquierda que, desde postulados diferentes –confederalistas, federalistas, independentistas, etc.- asuman como propia la defensa de la soberanía vasca, su derecho a decidir, el derecho de autodeterminación y la defensa de su cultura; y, a su vez, entiendan esta dimensión de lucha directamente relacionada con el resto de dimensiones –clase, género, etc.-
Proponemos un modelo de sociedad radicalmente democrático, en el que importa tanto el qué proponemos como el cómo lo proponemos, defendiendo nuevas fórmulas de participación que aúnen la democracia directa, la participativa y la representativa; además, creemos que esto es perfectamente válido y necesario para nuestra vida organizativa. De esta manera, entendemos ésta como una fórmula, un ensayo de la sociedad que queremos construir: no podremos hablar de feminismo si no lo somos internamente; no seremos democráticos si no se hace real la participación militante.
Por lo tanto, tenemos unos objetivos claros, que marcan nuestra identidad; tenemos unas certezas sobre las que asentamos nuestro proyecto político; pero también tenemos, como ya hemos señalado, muchas dudas, y debemos ir ensayando, despejando incógnitas, asentándonos. En definitiva, esto es Alternatiba: un proyecto complejo, un ensayo de nuevas formas y de nuevos contenidos, en permanente construcción, y con la vocación natural de ser un granito de arena en la playa que queremos que sea la izquierda vasca alternativa.
El objetivo de la Mesa de Modelo Socioeconómico Alternativo es definir y avanzar en la concreción de una propuesta socio-económica radicalmente opuesta al capitalismo en los fundamentos sobre los que se asienta (justicia, equidad, ecología, feminismo, frente aindividualismo, maximización de beneficios, productivismo, mercantilización), y que, a su vez, pueda construirse desde ya, desde lo concreto, en base a premisas políticas diferentes.
Se trata, así, de un objetivo exigente, pero no por ello debemos dejar de empeñarnos en reflexionar y, sobre todo, llevar a la acción, una propuesta que pueda ser visualizada por la población como una alternativa real, viable, pertinente, y que responda mejor a los derechos de las personas, los pueblos, y del planeta en su conjunto.
En este sentido, la propuesta de la Mesa se basa en las siguientes premisas:
1.-Integrar en un marco teórico-práctico común la economía socialista con la economía ecológica, la economía feminista, la soberanía alimentaria y la economía solidaria.
2.- Realizar undiagnóstico crítico profundo del modelo vigente, desde lo global hasta Euskal Herria, en base a estos parámetros que definen nuestro modelo alternativo.
3.- Participar en la construcción del modelo alternativo, desde un triple ángulo: global, Europeo, estatal, nacional (todos ellos impactan en nuestras vidas). La idea es establecer medidas y propuestas específicas en cada uno de estos tres ámbitos, centrándonos lo más posible en el ámbito de Euskal Herria, ya que, aunque muchas decisiones no provengan de este ámbito, es desde aquí como podemos empezar a construir la alternativa, basándonos en la economía solidaria y el resto de principios y enfoques asumidos.
La lucha contra el patriarcado es una seña de identidad de Alternatiba, y el feminismo debe abarcar no sólo el análisis y la definición de nuestra agenda política, sino que también debe atravesar completamente nuestra cultura organizativa. Desde esta concepción transversal, la mesa de feminismo seguirá profundizando en ejes como el poder y la participación, la economía feminista, los derechos sexuales y reproductivos, la laicidad del estado y la violencia contra las mujeres. Esta Mesa trabaja en la construcción de una organización de izquierdas feminista, no sólo en sus planteamientos o propuestas de agenda, sino también en su manera de funcionamiento y estructuras.
La mesa elabora con periodicidad trimestral un boletín feminista digital que recoge los diferentes debates feministas, en formato monográfico, prestando especial atención a sus implicaciones en el ámbito social y político de Euskal Herria. Este documento es también la expresión de la línea política de Alternatiba. Anímate y suscríbete!
La Renta de Garantía de Ingreso desincentiva la búsqueda de empleo. Ésta es, a grandes rasgos, la insolidaria tesis que hemos escuchado de boca del Consejo Económico y Social de Euskadi (CES). Su nueva aportación a la sociedad es que la Renta de Garantía de Ingresos o Renta Básica, de 650 euros mensuales, se acerca demasiado a los sueldos de algunos sectores laborales, por lo que, para cobrar más o menos lo mismo, la gente se quedará en casa, especialmente quienes se dedican a tareas penosas y mal remuneradas. Y esto lo dice el CES sin sonrojo. Sin mostrar preocupación alguna por la inhumana precarización del empleo que se traduce de su argumento y que está haciendo avanzar un alarmante fenómeno denominado working poor:: trabajadores y trabajadoras con contrato legal que viven por debajo del umbral de la pobreza.
Llama poderosamente la atención el Dictamen emitido por el CES -integrado por Confebask, CCOO, UGT y diversos agentes sociales e institucionales vascos- sobre el proyecto de Decreto por el que se regula la Renta de Garantía de Ingresos: “Hay que valorar, a la hora de desarrollar la aplicación del Decreto, la interrelación con el mercado laboral en el caso de que se aproximen la cuantía de las ayudas y las retribuciones de algunos sectores”. El Consejo vasco no muestra inquietud alguna por la existencia de contratos basura, sino por una ayuda social que podría llevar a que un grupo de población se negara a aceptar trabajos precarios.
No resulta sorprendente que la crítica provenga de la patronal vasca, pero sí de CCOO y UGT, que asumen así un discurso ajeno a la clase que dicen defender. Lo apunta acertadamente Mikel de la Fuente, representante de la UPV en el CES y único voto negativo a la propuesta de acuerdo: “La cuantía de una prestación como la Renta de Garantía de Ingresos debe cumplir con ese objetivo de combatir la pobreza. Si se pretende que su cuantía no desincentive la integración en el mercado de trabajo, no procede la reducción de la prestación de garantía de ingresos, ya que en ese caso se alejaría aún de lo que ya está en el cumplimiento de ese objetivo, sino que son los salarios mínimos los que deben ascender a la cuantía de ‘por lo menos igual al 60 % del respectivo salario mediano’, como recoge la mencionada Resolución del Parlamento Europa y ya anteriormente la Organización Internacional del Trabajo”. El representante universitario da en el clavo al poner el acento en la finalidad de la prestación: la garantía política del derecho de existencia económica y social de toda la ciudadanía por el mero hecho de serlo.
Precisamente, el Tribunal Constitucional alemán instó recientemente al Gobierno del país a calcular la cantidad necesaria para garantizar la existencia digna de una persona, por entender que la prestación por desempleo actual vulneraba este derecho constitucional. Y ésta es la clave, ¿garantiza el actual Estado de Bienestar las condiciones materiales de la existencia de la ciudadanía?
Aplaude el CES que el Decreto “otorgue al empleo un papel central y protagonista, reconociéndole su capacidad como mecanismo de protección frente a la pobreza”. Como acertadamente apunta el profesor Daniel Raventós, “hay algo incongruente en esta afirmación. Para hacerla evidente se puede descomponer la afirmación en estas otras: A) se ha de luchar contra la pobreza. B) el trabajo asalariado es el instrumento principal para logra A). C) Estar de acuerdo con A) no significa, evidentemente, estarlo con B). Si el trabajo asalariado no está disponible para toda persona que quiera conseguir uno, nunca, siendo fieles a la argumentación apuntada, se conseguirá el objetivo de suprimir o paliar grandemente la exclusión social”.
Si mantiene el CES un compromiso real con la superación de las denominadas trampas de la pobreza y el desempleo debería apostar por la Renta Básica de Ciudadanía (RBC), esto es, un ingreso pagado por la Administración a cada miembro de pleno derecho de la sociedad, independientemente de su relación pasada, presente o futura con el trabajo remunerado y de otras posibles fuentes de renta. La RBC, frente a los subsidios condicionados, presenta las siguientes ventajas: establece una cobertura del 100%; elimina humillantes controles; erradica la estigmatización de la pobreza; ahorra costes a la Administración; es de gestión simple; incentiva el autoempleo; reconoce el trabajo voluntario o doméstico; desaparece el fraude y supera las trampas de la pobreza y el paro.
Joseba Ugalde, Ander Rodríguez y Jon Lasa Alternatiba
Escuchamos una y otra vez que el sistema público de pensiones es inviable y, por tanto, hay que reducir las prestaciones y aumentar las contribuciones. La excusa es la habitual cuando se trata de vaticinar la debacle de la Seguridad Social: brusca reducción de la natalidad e incremento de la esperanza de vida que conducen a una insostenible elevación de la tasa de dependencia. En definitiva, la ruptura del equilibrio entre la población mayor de 65 años y la que se encuentra en edad de trabajar. A partir de ahí, la conclusión es inmediata: la subida del gasto en prestaciones por jubilación pondría en riesgo la sostenibilidad del sistema. Para evitarlo, dicen, se impone una reforma.
Y es ahí donde la salmodia del Gobierno español se corresponde milimétrica y sospechosamente con la de entidades financieras que aspiran a hacerse con el botín de las pensiones públicas. Las mismas que diez años atrás recomendaban la contratación de planes privados porque el sistema público no estaría en condiciones de garantizar nuestra jubilación, a pesar de que haya sido el sistema público el que finalmente ha tenido que rescatar al privado de la bancarrota, vuelven a la carga recomendando las mismas medidas de ortodoxia neoliberal anteriores al estallido de la crisis.
Los defensores del dios mercado basado en el dogma de la globalización y el pensamiento único vuelven a las andadas desde Davos sentando en el banquillo al Reino de España y las Repúblicas Helénica y de Lituania, exigiendo fuertes recortes del gasto. El Reino de España se ha apresurado a dar un giro a la derecha y asumir las tesis más conservadoras, que pueden hacer estragos en los derechos sociales. Los especuladores, el Gobierno, el Banco de España y demás “expertos en economía” -algo así como los brujos tribales que advertían de una sequía dos semanas antes de que el poblado se inundara- reiteran machaconamente las mismas advertencias para que interioricemos que la Seguridad Social peligra. ¿Por qué nadie plantea reformar instituciones tan deficitarias como el Ejército o la Casa Real?
Asumir que la Seguridad Social no escapa a la lógica de los factores demográficos y del mercado no tiene que suponer abrazar los clichés que modelan nuestra compresión colectiva del sistema. El más importante de ellos es el que concibe la Seguridad Social como un ente separado del Estado y exige que los cotizantes la sufraguen íntegramente. Por lo pronto, habría que revisar el Pacto de Toledo y eliminar esta dependencia. Y es que no hay ninguna razón que justifique que estas prestaciones no puedan derivarse de los ingresos generales del Estado, como en Francia, donde han creado un impuesto especial de contribución social generalizada. De esta forma, además, ganarían peso principios como la solidaridad y la redistribución.
El segundo de los clichés es el relacionado con el sesgo de los gastos en todas las propuestas de reformas y la imposibilidad de incrementar las cotizaciones. Una parte de éstas se dedica ahora al subsidio por desempleo, en concreto, 7,5 puntos del total, pero si se destinase a jubilaciones se produciría un aumento del 20% de los recursos disponibles.
Otra fórmula para lograr mayor disponibilidad económica son las bonificaciones en el IRPF por la contratación de planes de pensión privados, que alcanzarían un 5% de la cuota de dicho impuesto. No tiene sentido incentivar este tipo de productos, cuyos más directos beneficiarios son las entidades bancarias, cuando esos fondos podrían dedicarse al sistema público.
Y éste es el tercero de los clichés. Se plantea la insostenibilidad del sistema público, presentando el privado como si fuera inmune. Un fondo privado puede quebrar y hay casos en la historia reciente que así lo demuestran. Otra falacia es su supuesto mayor beneficio, ya que la rentabilidad media de esos fondos en los últimos 10 años no ha superado la inflación, es más, ha sido similar a la inversión en Bonos del Estado.
Necesitamos otra política económica y, para ello, el mundo del trabajo debe encontrar el protagonismo político que ahora se le niega y que, en ocasiones, renuncia a ocupar. Pero para que este cambio se produzca, las organizaciones de trabajadoras y trabajadores, los movimientos sociales, los partidos de izquierda deben aclarar y aclararse adónde quieren ir, y no entretenerse tanto en definir hasta dónde están dispuestos a que les lleven. Y nos pueden llevar, como expresaba una viñeta de El Roto, a que para garantizar el futuro de las pensiones haya que hacerlas coincidir con la fecha de fallecimiento. Ahí es nada.