Una delegación del soberanismo vasco acudirá a la manifestación de Barcelona

Tal como anunciamos en la rueda de prensa llevada a cabo el pasado sábado, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y la Izquierda Abertzale hemos convocado una manifestación de carácter nacional que bajo el lema “Nazioa gara. Autodeterminazioa” recorrerá las calles de Donostia el próximo sábado, día 10.

Las organizaciones convocantes situamos esta movilización en un contexto político marcado por el fallo del Tribunal Constitucional español respecto al Estatut catalán, decisión que, entendemos, ataca gravemente la soberanía del pueblo catalán a la vez que pone límite a las aspiraciones nacionales de todos los pueblos que hoy sobreviven al Reino de España. No obstante, no ocultamos que, además de un apoyo expreso a la reivindicación que presidirá la manifestación de Barcelona, que se respete la voluntad de la ciudadanía catalana, queremos dotar a la manifestación de Donostia de identidad propia y reivindicaciones diferenciadas con el objetivo de ofrecer a la sociedad vasca la oportunidad de solidarizarse con Catalunya a la vez que tener un altavoz para expresar sus propias y legítimas aspiraciones nacionales.

La decisión del Tribunal Constitucional español, sumada a la primera «cepillada» antidemocrática de las Cortes españolas, finiquita todo atisbo de respeto a la voluntad popular e identidad del pueblo Catalán y vuelve a certificar que la Constitución Española del 78 -heredera directa del franquismo- junto a su posterior desarrollo mediante leyes orgánicas (LOAPA) se constituía en cárcel de pueblos, algo que los estatutos de autonomía sólo trataban de ocultar y maquillar.

Hace ya 15 años que un agente de la entidad del sindicato ELA afirmó que el Estatuto de Gernika había muerto. Desde entonces, todos los intentos de dar pasos adelante en materia de profundización en el autogobierno se han topado con la sempiterna realidad de la idea de España Una, Grande y Libre

Las ansias de autodeterminación de la sociedad vasca no caben en la Constitución española, y, lo que es más importante, el Estado español, da igual qué partido esté en el Gobierno, carece de la más mínima voluntad política para permitir que la ciudadanía vasca decida su futuro.

Esta falta de voluntad es la que ha hecho que el Estatut catalán haya llegado al mismo puerto que todas y cada una de las iniciativas que han surgido en Euskal Herria. Tras un proceso azaroso, ha llegado al puerto de la negación y de la incomprensión. El puerto del rancio Nacionalismo español que no reconoce más patria que la suya, más voluntad que la suya.

Pero no se pueden poner puertas al campo. El pueblo catalán, como el vasco, ha demostrado de forma clara su carácter nacional y su voluntad de ser dueño de su destino. El derecho que la ciudadanía catalana y vasca tienen de decidir libremente sobre su futuro no tiene marcha atrás.

El rancio españolismo togado podrá intentar obstaculizarlo y detenerlo, demostrando sus carencias democráticas, pero la voluntad de la ciudadanía expresada libre y democráticamente encontrará las vías necesarias para su ejercicio efectivo.

La sociedad catalana y la vasca partimos del derecho democrático de nuestra ciudadanía a decidir libremente su futuro. Y no tenemos miedo a la voluntad popular. Sólo quienes presumen de convicciones democráticas pero carecen de ellas recurren a la ley del imperio, que no al imperio de la ley, para imponer el pensamiento único.

Es por ello que Eusko Alkartasuna, Alternatiba y la Izquierda Abertzale convocamos la manifestación del próximo sábado, porque más allá de puntos de vista reduccionistas, más allá de la mera crítica a un fallo de un tribunal, más allá de los intereses partidistas, consideramos que la mejor forma de mostrar nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo catalán es reivindicar también desde Euskal Herria los derechos que nos corresponden como pueblo.

Estamos seguros de que la ciudadanía vasca responderá a este llamamiento conjunto de la misma forma masiva que ha hecho siempre que se le ha ofrecido la oportunidad de apoyar una reivindicación por encima de intereses partidistas.

La base social soberanista, la militancia de Eusko Alkartasuna, Alternatiba y la Izquierda Abertzale, va a estar el sábado en Donostia, pero también la de otros agentes sociales que consideran adecuado acudir a Barcelona a apoyar batallas legítimas y cercanas pero ajenas y se niegan a participar en iniciativas que les comprometen de cara a su propia base social.

Porque eso es la cita del sábado para Eusko Alkartasuna, Alternatiba y la Izquierda Abertzale: un compromiso. Un compromiso con el camino emprendido para poner en marcha un movimiento soberanista que nos permita caminar hacia el común objetivo de ejercer el derecho de autodeterminación que tiene Euskal Herria y su ciudadanía.

El mismo día en que miles de personas marcharan por las calles de Barcelona tras la pancarta de “Som una nació. Nosaltres decidim”, nosotros y nosotras marcharemos por las calles de Donostia tras el lema “Nazioa gara. Autodeterminazioa”.

Además de animar a la sociedad vasca y a las diferentes organizaciones políticas, sociales y sindicales a sumarse y a participar en la manifestación del sábado, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y la Izquierda Abertzale anunciamos que una delegación del soberanismo vasco, compuesta por miembros de las diferentes organizaciones convocantes de la manifestación de Donostia, participará también en la marcha de Barcelona, para mostrar de primera mano nuestra solidaridad y apoyo al pueblo catalán en su lucha en defensa de su soberanía.

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España: Una, Grande, y ¿Libre? > Mariano Gómez (Alternatiba)

Estos días hemos  vuelto a tener un ejemplo más de lo que da de sí el modelo autonómico surgido de la llamada transición hacia la democracia. Un ejemplo más de lo que aquello realmente supuso, transición sí, pero para dar tiempo a los valedores del franquismo, a sus líderes políticos, a su poder judicial, a sus militares, a sus cuerpos policiales a cambiar de traje y de mensaje, pero manteniendo intacta toda su estructura. Sin tocar ni cambiar nada ni a nadie, sin depuraciones de ningún tipo de responsabilidades, ni políticas ni penales, por la vulneración de derechos fundamentales realizados durante cuarenta años. La transición del olvido, de la desmemoria, del dejar todo atado y bien atado.

Y aunque es verdad que hubo cambios importantes, que ha habido incluso progresos en muchos aspectos, el déficit democrático del que partía ha sido una losa demasiado pesada, que ha marcado el devenir de la mayoría  del Estado. La concepción de la democracia en la mayoría oficial del reino de España es de una calidad baja, bajísima, fundamentalmente cuando hablamos de derechos fundamentales, de derechos de los pueblos, e incluso de las personas, de ciudadanos individuales. Se ha producido, sin lugar a dudas, una involución conservadora, al igual  que en la mayoría  de las sociedades, pero aquí  multiplicado por dos, debido al punto de donde se partía.

Y el fallo sobre el Estatut catalán es otro buen ejemplo de ello. No olvidemos que este era ya un estatut descafeinado (convenientemente «cepillado» en el trámite del Congreso de los Diputados, como muy bien dijo el señor Alfonso Guerra en su momento), que no se correspondía ya con el aprobado por una abrumadora mayoría del Parlament de Catalunya. Y aún así, más de lo mismo. Nos vuelven a dejar claro que aquí sólo existe una nación, la española, y un sólo pueblo, el español.

Al igual que sucedió con el recorrido político-jurídico que  tuvo el intento de consulta  del anterior lehendakari, Juan José Ibarretxe, no sólo  desde las más altas instancias políticas, sino  también desde las judiciales, se deja claro que hay un sólo sujeto de la soberanía  popular, el pueblo español.

No caben medias tintas, nos han dejado meridianamente claro que aquello de la España Plural, del estado plurinacional, del encuentro  de pueblos y nacionalidades, es, era, un camelo. No cabe en su Constitución, no  entra dentro de su pensamiento  político. No quieren saber nada de pueblos soberanos, aunque sea para decidir unirse libremente al resto. Juntos, sí, pero no  por decisión popular y propia, sino por mandato político  y constitucional de una de las partes. Ese es el pensamiento único en el reino, el del ultranacionalismo panespañol. Nadie se sale del guión, ¿federalismo, confederalismo, unión libre de pueblos?… estos conceptos no caben ni siquiera en su literatura. De mantenerse en esas posiciones, pocas, muy pocas salidas dejan a los pueblos que hoy forman parte del estado español.

Es hora de tejer alianzas también en este aspecto. A la izquierda política, social y  sindical de este pequeño país, Euskal Herria,  nos va a tocar también liderar esta lucha. Porque no estamos hablando de que  no nos dejen decidir, sino  que nos niegan incluso el derecho  a ser y a existir como pueblo diferenciado (ni mejor ni peor que el resto, pero pueblo al fín y al cabo).

Es hora también  de volver a tejer complicidades, confianzas, con otros pueblos del estado en la misma situación. Ahora  nos surge una buena oportunidad con Catalunya. Hablemos y actuemos desde el respeto a cada identidad, a cada situación, como una sola voz. Somos un pueblo, somos una nación, tenemos  derecho  a ser, a existir, y, por tanto, a decidir por nosotros mismos.

Viendo los  acontecimientos surgidos esta semana pasada, no puedo más que acordarme de esa vieja reivindicación de toda la izquierda, no sólo la abertzale. La necesaria unión de la lucha por la liberación nacional y social  de este pueblo. Y ahora, es uno de esos momentos en los que se ve mejor que nunca. Acabamos de tener una huelga  general, fruto del enésimo intento  de recortes laborales y sociales, demandando una  salida a la crisis generada por los de siempre desde la apuesta clara por otro modelo económico y social, reivindicando  también en este aspecto el derecho a elegir nuestro modelo de sociedad, y el marco  vasco de relaciones  laborales.

Unos  podremos poner más el acento en la necesidad de cambio de modelo económico y social, en la justicia social, otros en la reivindicación nacional, pero sí de verdad pensamos en clave global, si de verdad somos izquierda soberanista (ambas cosas, izquierda y soberanista) no tenemos ninguna  excusa para no seguir tejiendo alianzas, confianzas y complicidades en la búsqueda de la construcción de ese gran bloque  de izquierda soberanista y alternativa que este país necesita. No tiene sentido que nos dividamos en base al modelo de estado, cuando  todavía  no hemos conquistado el derecho a poder elegirlo.

Porque aquí todavía  es posible el cambio, porque aquí  todavía  estamos en condiciones de poder empezar a disputar la hegemonía a las fuerzas conservadoras. Pero no nos podemos dormir, la ola conservadora también invade a nuestro pueblo, y las condiciones objetivas  serán  cada día  más difíciles. Hagámoslo bien,  como se suele decir sin  prisas pero  también  sin  pausas. Respetando los ritmos de cada cual, estableciendo diferentes niveles de convergencia, teniendo  siempre la mano tendida  y la puerta abierta a unos y a otros. Todos somos necesarios. Por el derecho a decidir, por el cambio  de modelo económico y social. Porque otra Euskal Herria es necesaria, y porque tenemos, entre todos, además, que hacer que sea posible, nos vemos este sábado en Donostia.

Somos una nación. Autodeterminación.

La resolución del Tribunal Constitucional español sobre el Estatut aprobado por la ciudadanía catalana ha vuelto a dejar en evidencia que la Constitución española es un instrumento para la negación de los derechos y aspiraciones democráticas. En este contexto, el pueblo catalán reivindicará el derecho de autodeterminación con una manifestación que se celebrará el próximo 10 de julio bajo el lema “Som una nació. Nosaltres decidim”.

El Tribunal Constitucional es un instrumento negador del ámbito político y jurídico. Parte del aparato que, mediante la imposición, se empeña en encadenar la voluntad popular. Pero la voluntad popular no se puede secuestrar ni borrar por medio de una Constitución o un ámbito judicial que es ajeno a la voluntad mayoritaria de la ciudadanía.

La aceptación de que Euskal Herria y Catalunya son sujetos propios de decisión y un ámbito democrático en el que se respeten todos los derechos deben constituir el punto de encuentro de las opciones políticas. Sin embargo, pretenden neutralizar las condiciones sociopolíticas ya afianzadas para pasar de la negación al reconocimiento, impidiendo el desarrollo de las aspiraciones de la ciudadanía y escenificando la imposibilidad de realizar el camino hacia la autodeterminación.

Un nuevo marco político que recoja el derecho a decidir o el derecho de autodeterminación para dos pueblos que quieren elegir su futuro, para Catalunya y Euskal Herria. Esta es la voluntad de la sociedad catalana, como de la vasca, y así lo han declarado siempre que han tenido oportunidad. Las consultas sobre la independencia celebradas recientemente en muchos municipios catalanes son el ejemplo más cercano de que la sociedad catalana, igual que la ciudadanía vasca, desea realizar el camino hacia el ejercicio efectivo del derecho de autodeterminación por vías políticas, pacíficas y democráticas.

En este sentido, es imprescindible llevar a cabo una segunda transición en el Estado español, tanto en materia de organización territorial como en lo que respecta al marco jurídico. Es necesario abandonar el modelo que ha tratado de asimilar a las naciones para pasar a otro que reconozca la identidad nacional de Euskal Herria y Catalunya, así como el derecho de autodeterminación que les corresponde. Y para ello, además de una segunda transición, es necesario que el nacionalismo español recorra el camino hacia la plena democracia para responder a las demandas de la sociedad.

Un estado que se autodenomina como estado derecho no puede aceptar que los organismos que la conforman se posicionen en contra de la voluntad expresada por su ciudadanía en referéndum; al contrario, deberían ser garantes de la voluntad popular.

La ciudadanía demanda soluciones, exige respuestas. La ciudadanía vasca y la catalana queremos abandonar el laberinto de negaciones que dura años. Vascos y vascas, catalanes y catalanas queremos elegir nuestro futuro sin hipotecas ni injerencias. La ciudadanía de ambas naciones nos merecemos un futuro basado en la democracia y el reconocimiento de los derechos.

Muchas naciones europeas tienen como objetivo la autodeterminación total, han decidido recuperar sus señas de identidad y están recorriendo el camino para ello. Escocia, Groenlandia, Irlanda,… Este es el camino de Catalunya y Euskal Herria. Las dos naciones reivindican para sí procesos que en otros lugares de nuestro entorno se llevan a cabo con naturalidad y Madrid no podrá seguir negando derechos que se reconocen en el corazón de la Unión Europea. En este camino estamos y el siguiente paso tendrá como escenario las calles de Donostia.

Eusko Alkartasuna, Izquierda Abertzale, Alternatiba y Aralar convocamos una manifestación nacional para el día 10 de julio en Donostia con el objetivo de denunciar que la ciudadanía vasca, como la catalana, ve negados sus derechos y para reivindicar que nuestro país demanda la autodeterminación.

El día 10 de julio se convertirá en fecha para exigir al Estado español el derecho de autodeterminación que tiene la ciudadanía de Euskal Herria y Catalunya para decidir libremente su futuro. Dos naciones saldrán a la calle para reclamar un derecho elemental, dos naciones pedirán que se acabe el ciclo de la negación y reclamarán al Estado español su reconocimiento.

Los partidos que comparecemos hoy aquí invitamos al conjunto de la ciudadanía vasca a participar en la manifestación, y realizamos un llamamiento para que los agentes sociales, sindicales y políticos se unan a esta convocatoria.

NAZIOA GARA.
AUTODETERMINAZIOA.
UZTAILAREN 10ean, DENOK DONOSTIARA!

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Llamado contra la represión en Tailandia

Firma

Con constancia y determinación, los Camisas Rojas se movilizaron durante más de dos meses en las calles de Bangkok para afirmar su aspiración a la democracia y la justicia social.

El gobierno dirigido por Abhisit Vejjajiva eligió responder a sus aspiraciones con la violencia y la represión. Al autorizar el uso de armas de guerra para dispersar las movilizaciones, cometió serias violaciones a los derechos humanos. El balance es grave : por lo menos 89 muertos y más de 2000 heridos.

Hoy en día, no existen las más mínimas libertades democráticas : hay órdenes de detención contra 99 personas sin que se hayan divulgado sus nombres. Los lugares donde se encuentran detenidos la mayoría de los oponentes al régimen son guardados en secreto. El gobierno censura a los medios alternativos. Las penas con que amenaza el régimen son particularmente graves : de 3 a 15 años por el delito de “lesa majestad” e incluso la pena de muerte por “terrorismo”.

El gobierno trata a los Camisas Rojas como si fueran “terroristas”. Es un movimiento complejo constituido en lo esencial por gente común del pueblo pauperizado, cuyos derechos políticos elementales, como el respeto a la decisión de las urnas, son violados.

El gobierno tailandés puede llevar adelante libremente su política represiva porque sus constantes violaciones a los derechos humanos no suscitan ni la solidaridad ni la condena internacional que merecen. Llamamos a las organizaciones progresistas y democráticas : a exigir en el mayor número de países que sea posible el fin de la represión y el respeto de las libertades fundamentales en Tailandia, a iniciar una campaña internacional por la liberación de los prisioneros políticos, y a reclamar el fin de las intimidaciones y las inculpaciones contra los Camisas Rojas.

Exigimos del gobierno tailandés la anulación del Estado de Urgencia y el restablecimiento de las libertades democráticas en el país, el fin de la represión contra los Camisas Rojas y la liberación inmediata de todos los detenidos.

Sanfermines 1978

La Haine – «El 8 de julio de 1978 Iruñea y los sanfermines se vistieron de luto, de negro, tras la brutal agresión que sufrió esta ciudad a manos de la policía española y que tuvo como consecuencia la muerte de Germán Rodríguez y decenas de heridos. Posteriormente Joseba Barandiaran fue asesinado en Orereta por denunciar esta agresión.»

Udalbiltza aske! Bai Udalbiltzari. Bai Euskal Herriari

EL 17 DE JULIO, SÁBADO, A LAS 17:30 HORAS, DESDE LA PLAZA DE LA CASILLA, EN BILBAO

“Udalbiltza aske! Bai Udalbiltzari. Bai Euskal Herriari” será el lema de la manifestación. Comenzará en la plaza de la Casilla y finalizará en la explanada del ayuntamiento de Bilbao con un breve acto.

Hoy, viernes, muchas de las personas encausadas se han dado cita en Donostia para dar a conocer la convocatoria. Junto con ellas ha habido una amplia representación de la red de apoyo Bai Udalbiltzari Sarea, con cargos y ex-cargos electos municipales y miembros de los grupos de solidaridad municipales. Así como, representantes de la vida política, social, cultural y deportiva del país como Mailalen Lujanbio, José Luis Otamendi, Abelin Linazosoro, Xabier Amuriza, Txillardegi, Jesus Mari Irazu, han apoyado la convocatoria con su presencia.

“En Euskal Herria es una amplia mayoría social la que se posiciona en contra de la celebración de un juicio contra Udalbiltza. La actividad de Udalbiltza siempre ha sido una actividad institucional, pública y transparente, y no se puede tachar la misma de delito. La actividad de una institución constituida a través de la representación democrática derivada del sufragio municipal es totalmente legítima, y debe poder llevarse a cabo con total libertad en un estado de derecho”.

Esa no es la opinión sólo de las personas encausadas, también es la opinión de la gran mayoría de agentes sociales, políticos y culturales del país. Así lo han mostrado en las últimas semanas, desde que se hicieron públicas las fechas del juicio oral, en diferentes iniciativas que se han llevado a cabo: comparecencias de prensa, concentraciones solidarias y la constitución de numerosos grupos de apoyo a nivel municipal. Son muchos ya los ayuntamientos que, a través de mociones aprobadas en pleno, han denunciado la injusticia que supone este juicio. Es asimismo de destacar la solidaridad y apoyo recibidos desde el ámbito internacional.

Como ejemplo destacaremos las más de 2.000 firmas de adhesión recogidas entre electos y ex electos municipales, el apoyo recibido por parte de las formaciones políticas que representan la mayoría política de nuestro país, el respaldo al manifiesto de loas agentes sociales, sindicales y culturales de Euskal Herria que ya ha recibido más de 55 apoyos, el de la mayoría sindical vasca, las decenas de adhesiones al manifiesto de solidaridad que surgió en las jornadas internacionales celebradas en Donostia, las innumerables muestras de cariño y solidaridad que estamos recibiendo de la diáspora, las mociones que estos días y semanas se están aprobando en los ayuntamientos de Euskal Herria y el apoyo recibido en las concentraciones de los últimos viernes por parte de deportistas, bertsolaris, escritores, políticos y un sinfín de personas.

Como se puede apreciar, un abanico plural de personas, grupos e instituciones públicas se han posicionado ya, reclamando la libertad para Udalbiltza.

Ha llegado pues la hora de abrir el abanico y, por ello, profundizando en este recorrido de solidaridad y denuncia, deseamos hacer llegar una llamada amplia y sincera a toda la sociedad vasca, para que muestre esta opinión en la calle.

Siguiendo la filosofía que siempre ha tenido Udalbiltza, de manera positiva, inclusiva y constructiva, por encima de siglas políticas, tenemos una importante cita en defensa de todos los derechos civiles y políticos, EL 17 DE JULIO EN BILBAO, SALIENDO DESDE LA CASILLA A LAS 17:30 horas.

UDALBILTZA ASKE! BAI UDALBILTZARI. BAI EUSKAL HERRIARI

La policía de Ares > José Luis Agirre (Alternatiba)

Habría  muchas cosas que decir, que comentar sobre la jornada de huelga general celebrada el pasado 29 de Junio. Son muchos los aspectos a destacar, mayoritariamente positivos. Pero en este momento me quiero  detener solamente en uno que podríamos  llamar colateral, aunque sea de una enorme importancia: la actitud mostrada durante toda la jornada por la policía de Ares, y la respuesta dada desde la responsabilidad, tranquilidad, y saber estar por miles y miles de huelguistas.

Teníamos claro, al igual que sucedió en la huelga general del 21 de mayo de 2009, que la orden general iba ser la de ir a provocar, a incitar el comienzo de lo que ellos denominan incidentes, convertir la jornada de huelga en un problema de orden público, de enfrentamientos, y  de detenciones masivas.

Y vaya que si era esa la orden recibida. Decenas de miles de personas, ejerciendo el derecho a la huelga, el de manifestación, o de ser parte de piquetes informativos, vivimos en vivo y en directo como grupos de encapuchados perfectamente organizados y armados, aparecían por todos los lados, bajaban nerviosos de sus furgonetas, insultando, gritando, provocando a diestro  y siniestro (excepciones, como siempre, también las hubo, pero minoritarias). Como se quedaban desarbolados, indecisos, ante la respuesta ejemplar dada por l@s trabajador@s. El no responder a las provocaciones, el mantenerse quietos, el levantar las manos, el  hablarles pausadamente les descoloca (ese no es su guión). Hubo cientos de ejemplos llamativos: polis gritando e insultando, empujando, agarrando del cuello, o dando algún que otro porrazo provocativo, mientras alguno de los ciudadanos agredidos con tranquilidad y parsimonia, le explicaba la reforma, le decía si no tenía hermanos o amigos en paro, en ERE, que  si sabía lo que  iba a suponer para muchos de ellos. También vimos como a alguno de estos, ya de edad avanzada le terminaban apaleando, primero uno de los encapuchados, después ante la actitud de no resistencia, de no respuesta por parte de este veterano obrero, aparecían otros dos o tres uniformados, golpeando en piernas y brazos, como se le llevaban a empujones, entre gritos de solidaridad; como a otra veterana sindicalista, que intentaba dialogar con los imposibilitados para dicha  acción, le venía un nuevo hombre de negro por detrás, y mientras le dedicaba “cariñosos” epítetos, la cogía por el cuello con la porra entre las dos manos y la tiraba al suelo. Este tal vez ha sido uno de los casos más llamativos por estar filmado, pero hubo cientos parecidos. Trabajadores frente a policías encapuchados y armados, frente a frente, estos últimos insultando, provocando, empujando, sin obtener más respuesta que el silencio, las manos en alto, o el dialogo. Se vivieron momentos de auténtica tensión, cuando alguno de los incontrolados uniformados decidía  pasar del empujón, del insulto, o del pequeño toque con la porra en la cara, en  la barriga, al porrazo sin ton ni  son. Reacción ejemplar del agredido, mordiéndose los labios, de sus compañer@s de al lado, con la misma sensación  de rabia e impotencia. Hubo también  alguna pequeña carrera, cuando la agresión era ya masiva, y no se podía pedir a todo el mundo heroicidad y aguante en todo momento.

Era curioso ver como cuando alguno de los encapuchados perplejo ante la actitud del manifestante, sucumbía a la tentación de escuchar, terminaba una vez más nervioso con la misma cantinela: “está haciendo desacato a la autoridad”, ¿qué desacato?, ¿por qué motivo?, ¿que he hecho mal?, respondía el aludido. “Desacato porque lo digo yo y basta”. Cuanta sabiduría, cuanta destreza mental se enconde tras un casco y una capucha. Impresionad@s quedábamos ante los pocos que intentaban  hablar.

Pero más allá de anécdotas que vimos much@s por decenas, sí que tenemos que hacer una reflexión. Vivimos una época convulsa, de crisis  sistémica, en  la que  un dia sí  y otro también se vulneran o agreden algún derecho  social, laboral, político, o nacional. Es claro que  en este pequeño país también  la ola conservadora ha entrado, pero, a diferencia  de otros lugares, tenemos un foco de resistencia nada desdeñable para que  desde la izquierda política, social  y sindical podamos hacerle frente. Tenemos que recuperar la lucha ideológica, la lucha  de valores, tenemos que disputar la hegemonía a la derecha social  y política que todo lo  invade,  hay que recuperar la calle, recuperar la necesidad de la movilización en sentido  amplio, saliendo a la calle, sí, pero también y sobre todo hacer esa necesaria labor pedagógica en el conjunto de la sociedad.  Y para ello no solamente es importante luchar y pelear por conseguirlo, sino  también la forma de lucha que  elegimos para ello. Ahí  está la pedagogía. Luchamos por una sociedad mejor, por una  modelo económico y social  distinto, y cuando lo  hacemos trasladamos nuestra forma de sentirlo. Tenemos que dejar siempre claro, que somos nosotr@s, desde la  izquierda,  los únicos que de verdad apostamos por la  defensa de TODOS los derechos para TODAS las personas.

Me viene a la memoria, viendo estás imágenes de represión, la lucha llevada a cabo desde el movimiento de objetores de conciencia  e insumisos. No sólo tenían  un discurso que les daba la razón, que conectaba con la mayoría social, sino  que  además, cuando realizaban acciones de todo tipo, lo  hacían  siempre desde la NO  violencia. Aquellas imágenes de jóvenes sentados, con las manos  entrelazadas, siendo  apaleados y llevados en volandas por las diferentes policías conseguían mucho más que  las carreras, la respuesta con piedras, o los cócteles molotov. Servían mucho más para llamar la atención sobre el problema, para despertar conciencias, y desarbolaba la permanente intención  del Estado, de convertir también ese problema en uno de orden público, de jóvenes agitadores radicales.

Pues  bien, vamos a tener que salir muchas veces a la calle, por motivos diferentes, sigamos el ejemplo de la actitud de los miles de huelguistas, dejemos una y mil veces meridianamente claro que, si  se produce escenas de violencia, quienes son  los responsables. Algo está cambiando en este  país, y los viejos discurso a algun@s  todavía  les van a servir por algún tiempo, pero tienen fecha  de caducidad. Personajes como Ares,  que tiene el mismo concepto  del orden  público y de la democracia que el que pudiera tener en su época un jefecillo falangista de provincias, son productos del pasado. Aunque ellos aún no lo sepan, o no se lo crean.

Y,  por último, habrá que hacer también un análisis sobre que tipo de policía  queremos. Los sectores democráticos que existan en su interior  tienen también que empezar a analizar los cambios que  se están produciendo, y  que papel quieren jugar. Ser herederos  del recuerdo  colectivo  de grises y tricornios, o apostar por ir construyendo  una policía  verdaderamente democrática,  de  cara descubierta,  que sirva fundamentalmente para el servicio  al ciudadano.

Fotografía: www_ukberri_net

Los piquetes de la patronal

Luis Mª Salgado

Pasada la huelga general, y despues de volver a constatar la violencia represiva que poseen los Estados (sean estos reconocidos o no, como nuestro caso) a mí siempre me vuelven las mismas incógnitas a resolver.
 
Resulta cuanto menos curioso, el empeño y buen hacer que demuestran las fuerzas de represión del Estado, para defender el otrora tan denostado derecho al trabajo durante las huelgas. Que digo yo, que si mostrasen el mismo empeño en defender dicho derecho cuando es pisoteado sin remordimientos por los empresarios quizás estos últimos pondrían mas empeño en mantener una sanidad pública y de calidad, para que les remendasen los desperfectos producidos por las porras de estos perros sin collar ni bozal. Pero claro, como siempre, peco de ingenuidad, el derecho al trabajo solo es defendido cuando enfrente hay TRABAJADORES defendiendo otro derecho elemental, el derecho a la huelga. Y entonces uno se da cuenta de cuan pisoteados yacen nuestros derechos frente a los privilegios de quienes mas tienen.
 
Todavía me resulta mas curiosa la hipocresía con la que se justifican estas actuaciones. Quizás una huelga general no sea el mejor ejemplo para explicar dicha hipocresía, dada la idiosincrasia de la misma, y su proceso complejo de ejecución. Pero si nos centramos en una huelga parcial, de una empresa, o un grupo de las mismas, todo queda al descubierto. Resulta, que si en la empresa en la que yo trabajo junto a otros 99 compañeros, en una asamblea se decide salir a la huelga con 90 votos a favor y 10 en contra, estos 10 tienen el derecho inalienable de ir al trabajo y boicotear la lucha de sus mal llamados compañeros. Si es necesario, como hemos visto en mil ocasiones, estos 10 ESQUIROLES serán protegidos por la policía para que puedan ejercer su derecho. Sin embargo, pongamonos en otra situación. En esa misma asamblea, 51 trabajadores han decidido no salir a la huelga y el resto, 49, votaron a favor de la misma. Pues bien, en este caso, los 49 no tendrán otro remedio que acudir a sus puestos de trabajo, y de no hacerlo así, el empresario tendrá el derecho de sancionarlos y despedirlos con una dulce patada en sus vagos traseros….
 
En fin, este es el maravilloso sistema que nos ha tocado vivir, y así tendremos que asumirlo por el momento, pero por favor, el próximo que me diga que los piketes no tenemos derecho a exigir la igualdad de trato para el derecho de huelga que para el derecho al trabajo, o la próxima vez que alguien llame Huelga Salvaje a una reivindicación como la realizada en el metro de Madrid, solo por que ese día no pudo llegar a tiempo a su trabajo… la próxima vez quizás tenga que plantearme utilizar los mismos métodos de los guardianes de la paz y el orden!
 
Salud y tomense una buena revolución… la necesitan!

http://www.youtube.com/watch?v=ULxzuayc0i4

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