Apoyo a Udalbiltza

BILBAO, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2010 –Alternatiba ha criticado hoy el proceso de la Audiencia Nacional en contra de cargos electos municipales y antiguos trabajadores de Udalbiltza y ha pedido a este tribunal “que ponga fin a la caza de brujas emprendida contra todo lo que suene diferente”.

El juntero vizcaíno Jonathan Martínez, desplazado hasta Madrid para arropar a los procesados, ha subrayado que “un estado de derecho tiene que tener muy claro que el asesinato y su amparo son un crimen, pero que el trabajo político de una idea, por muy coincidente que ésta sea con los fines de ETA, no puede ser constitutivo de un delito”.

En este sentido, el parlamentario foral ha mostrado su rotundo rechazo a la criminalización de los integrantes de Udalbiltza y ha reclamado el cese de las medidas judiciales contra ellos, al tiempo que ha reivindicado el derecho de los representantes elegidos democráticamente a asociarse.

A juicio del representante de Alternatiba, “éstas son las consecuencias de una política en la que todo es ETA y, por lo tanto, todo vale contra lo que suene a diferente. No podemos dejar que prosiga esta caza de brujas en la que la mancha de la sospecha se extiende hacia cualquier sector social y político de Euskal Herria que cuestione las tesis oficiales”.

Retrocesos de derechos sociales y políticos

Alternatiba cree que estamos en una fase que refleja retrocesos de derechos sociales y políticos

BILBAO 11-09-2010 El portavoz de la formación de izquierdas, Oskar Matute, ante las reiteradas prohibiciones de diferentes manifestaciones por parte de la Audiencia Nacional ha señalado su pesar por “el enorme retroceso que estamos viviendo con la reducción de derechos sociales y políticos. Para Matute los poderes públicos están mostrando un “nerviosismo inauditos para los nuevos tiempos que corren” y cree que esto no tiene nada que ver con el terrorismo sino “con un escenario político nuevo que genera pánico en algunos.”

El portavoz de Alternatiba ha mostrado su asombro porque un derecho como el de manifestación tenga tan pocas garantías judiciales en el sistema político español. «Presuponíamos que algunas cuestiones, como el derecho a la manifestación, eran parte del ADN de la Europa democrática» ha señalado Matute.

Finalmente, Oskar Matute confía en que “esto no sea más que un incidente en el nuevo tiempo que se abre en nuestro país. El tren de la paz, de los derechos humanos y de todos los derechos para todos y todas no vamos a permitir que descarrile.” Ha señalado el portavoz de la formación.

El gobierno del Reino de España teme a la sociedad vasca

Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Salvador Allende

La conculcación de derechos fundamentales se ha convertido en un ejercicio habitual en nuestro país: asociación, manifestación, voto o expresión ya no parecen derechos sino privilegios reservados a la casta dominante, aquella que no molesta ni pone en cuestión el orden vigente. Esta rutina que padecemos en Euskal Herria es un alarmante indicador de la mala calidad de la democracia en el Reino de España.

De esta forma, la decisión de la Audiencia Nacional de prohibir la manifestación de este sábado en defensa de los derechos humanos, civiles y políticos, supone una vuelta de tuerca más dentro de esta lógica antidemocrática. Si los poderes públicos son quienes tienen la obligación de velar por reconocer derechos elementales como el derecho a la manifestación, la decisión de este tribunal de excepción es el síntoma más visible de la debilidad del estado de derecho español.

No les importa que la plataforma ciudadana convocante, Adierazi EH, haya recibido un apoyo multitudinario de organizaciones y personas con una trayectoria intachable en la defensa de derechos y libertades. A ojos de la justicia española, cualquier proceso social queda contaminado por la presencia de militantes de formaciones políticas ilegalizadas, de forma que por una parte arrebatan derechos individuales esenciales a estas personas, y por otro, extienden la sombra de la sospecha hasta cualquier que se atreva a acompañarlas.

La situación es inaceptable por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque la manifestación que han prohibido defiende todos los derechos para todas las personas, explicitando por encima de todo el derecho a la vida como premisa básica para cualquier proceso o dinámica social y política; en segundo lugar, porque quieren criminalizar una iniciativa respaldada por una pluralidad y diversidad de personas y organizaciones que no estamos conformes con el status quo, que no queremos quedarnos en silencio ante tanta degradación democrática, y que conservamos la ilusión ante una nueva coyuntura llena de esperanzas, de rearticulación social y de fortalecimiento de la izquierda combativa.

¿Será precisamente esto lo que tanto temen los poderes del Reino de España, una sociedad unida, fuerte, activa, participativa, que exige sus derechos por vías estrictamente democráticas? ¿Quién puede enfrentarse y por qué a una manifestación que agrupa a amplias mayorías bajo un mensaje que defiende el derecho a la vida como algo básico, junto al resto de derechos civiles y políticos fundamentales?

Pues esta nueva conculcación de derechos nace precisamente de los demócratas, aquellos que no tienen inconveniente en devaluar la democracia para salvaguardar sus intereses, quienes otorgan y quitan derechos y ciudadanía a su capricho; de los demócratas que tienen miedo a un verdadero proceso de paz porque necesitan un conflicto violento que justifique sus cazas de brujas y sus gobiernos ilegítimos, que garantice su perpetuación en el poder a cualquier precio; de los demócratas que temen a la sociedad y su participación, que se acobardan ante los movimientos sociales porque saben que es el pueblo el único sujeto capaz de acabar con tanta mentira y tanta degradación. Ellos, los demócratas, defienden la democracia con la condición de que no nos atrevamos a ejercerla.

Así, cuando la mayoría social ve esperanza, ellos ven miedo; cuando estamos luchando por articular redes plurales, confrontativas, democráticas, ellos ven terrorismo; cuando perseguimos la paz, ellos pretenden que el conflicto no acabe nunca.

Pero no nos vamos a detener, su miedo es el mejor indicador de que vamos por el buen camino, de que tenemos que seguir apostando por una paz con justicia social, en base a la participación social. Porque ahora más que nunca es el momento de la sociedad vasca, y no de  quienes ejercen la violencia y conculcan derechos. No nos vamos a amedrentar.

Por eso, las personas que conformamos Alternatiba vamos a seguir luchando por un escenario democrático que permita reconstruir una izquierda soberanista en Euskal Herria para enfrentarse al poder desde todas las dimensiones de lucha, una izquierda basada en la democracia radical y la participación activa.

Este sábado vamos a salir a la calle masivamente, y vamos a demostrar que los verdaderos procesos de paz los lidera la sociedad  por mucho que los gestores del poder se empeñen en entorpecerlos. Tienen miedo de un nuevo tiempo en el que la palabra tome el protagonismo. Es nuestro momento, es el momento de la ciudadanía. Euskal Herria se va a expresar y nunca va a dejar de hacerlo.

Coordinadora Nacional de Alternatiba, 9 de septiembre de 2010

Alternatiba ante el comunicado de ETA

Las personas que conformamos Alternatiba consideramos una buena noticia la decisión de ETA de cesar sus acciones armadas, y creemos que se abre una oportunidad histórica para la resolución de un conflicto que ya se ha prolongado durante demasiados años.

Sabemos que aún queda trabajo por delante para conseguir gestos definitivos de cese de todo tipo de violencia, pero tenemos la convicción de que el deseado escenario de paz y derechos democráticos debe llegar gracias a la movilización popular y al trabajo en positivo de todos los agentes sociales, políticos y sindicales. No comprendemos la actitud de quienes se muestran incapaces de detectar elementos de esperanza y continúan obcecándose en estrategias de negación que se han demostrado inservibles y que no resuelven la exigencia mayoritaria de este pueblo.

Por eso, queremos llamar a la colaboración en la apertura de un nuevo tiempo en el que la paz y el diálogo dejen atrás la negación de derechos humanos, civiles y políticos. Nos comprometemos con las vías pacíficas, políticas y democráticas, y hacemos nuestros los principios Mitchell como bases para la superación de cualquier conculcación de derechos. Por esta razón, instamos a ETA a que responda con nitidez ante estos principios, y apelamos al Gobierno del Reino de España a que actúe con altura de miras y responda con responsabilidad ante el nuevo escenario de oportunidades que se abre en nuestro país.

Euskal Herria, 5 de septiembre de 2010

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