El desamparo del Servicio de Asistencia Domiciliaria en Bilbao
Alternatiba-Bilbao denuncia la actitud del Ayuntamiento de Bilbao ante el ERE en el Servicio de Asistencia Domiciliaria
Alternatiba-Bilbao denuncia la actitud del Ayuntamiento de Bilbao ante el ERE en el Servicio de Asistencia Domiciliaria
Alternatiba alerta del preocupante aumento del paro en Enkarterri y urge a Diputación y Gobierno Vasco a poner en marcha un plan especial de empleo para la comarca
BILBO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2010 – El grupo de Alternatiba en las Juntas Generales de Bizkaia ha alertado hoy del preocupante incremento del paro en Enkarterri y ha urgido al Gobierno Vasco y a la Diputación foral a poner en marcha un plan especial de empleo que frene la grave situación de vulnerabilidad que afecta a la comarca, donde la lista de empresas cerradas o en descomposición supera la treintena.
El portavoz de Alternatiba, Jonathan Martínez, ha recordado que «Enkarterri ha sufrido en el último lustro una pérdida de empleos constante e imparable. El número de personas paradas ha crecido un 77,4% y la comarca presenta una tasa de desempleo del 12,5%. Alonsotegi, Güeñes, Balmaseda y Turtzioz se encuentran entre los doce municipios con más paro de toda la CAV». Así mismo, ha subrayado que «esta zona padece un proceso de desertificación industrial que ha repercutido negativamente en el sector servicios. El sector agrícola y ganadero, además, vive sumido en otro peligroso declive».
Por ello, Martínez ha presentado una proposición no de norma para que las Juntas Generales insten tanto al Gobierno Vasco como a la Adminstración foral a poner en marcha un Plan Especial de Empleo para Enkarterri que frene esta alarmante situación.
El portavoz de Alternatiba ha hecho además un repaso de los casos más sangrantes de despidos masivos que han afectado a esta zona. Así, ha apuntado que «en 2006, el Ayuntamiento de Güeñes recalificó los terrenos de la multinacional Reckitt Benckiser a pedir de boca de la Diputación y su plan foral de vivienda. El solar multiplicó por siete su valor, la empresa cobró los seis millones de euros de la constructora, cerró y se trasladó a Polonia. Se destruyeron alrededor de 300 empleos. Para intentar arreglar el desaguisado, la Diputación proclamó la creación de 1.100 puestos directos a través de Afer, pero han pasado cuatro años y sobre ese solar solamente hay escombros. Mientras tanto, continúa el goteo de despidos, y ahora son 160 las personas que se ven en la calle a través del ERE de Pastguren, la misma empresa a la que el Gobierno foral concedió un aval de 2,5 millones de euros hace solamente un año sin exigirle un proyecto viable de papelera integral».
Martínez ha recordado que un proceso similar sufrió en 2006 Virtisú, la otra parte de la antigua papelera, y Mercapital se llevó 15 millones de euros de las arcas de Bizkaia después de amenazar con trasladar su producción. «Además, mientras Iberdrola levanta en Bilbao el icono más alto de su poder, su subcontrata en Güeñes se deshace de 300 trabajadoras», ha denunciado, al tiempo que ha afirmado que, «por si fuera poco, el Gobierno Vasco acaba de aceptar los despidos de Customer Works en contra de la opinión de la Delegación territorial de Trabajo de Bizkaia; hace un año, Intraplas de Alonsotegi enseñó la puerta de la calle a 56 trabajadores; hace cinco meses, Thyssenkrupp anunció un ERE con el que cerraba su planta de Alonsotegi y hay 120 personas afectadas».
Por todo ello, el portavoz de Alternatiba ha considerado que la situación en Enkarterri «se ha vuelto insostenible» y ha exigido al Gobierno Vasco y a la Diputación «que pasen por fin de las promesas a los hechos».
BILBO, 4 DE NOVIEMBRE DE 2010 – El grupo de Alternatiba en las Juntas Generales de Bizkaia ha exigido hoy a la Diputación foral que se implique de inmediato en la búsqueda de una salida digna a la situación de especial dificultad y abandono a la que están siendo sometidos los cincuenta trabajadores de las empresas Pigram-Ugao y Talleres Jaulice, en Ugao Miraballes.
El portavoz de la formación de izquierdas, Jonathan Martinez, ha expresado su solidaridad con los empleados de Talleres Jaulice (calderería) y Pigran Ugao (pintura industrial), que llevan ocho meses sin cobrar y han perdido sus puestos debido a la quiebra de ambas empresas. «En Ugao hay 50 familias que están sufriendo la impunidad empresarial y la barra libre para la patronal. Cada día son más los empresarios sin escrúpulos que pisotean los derechos de los trabajadores escudándose en la crisis y agarrándose a la nueva legalidad, que les garantiza una impunidad vergonzosa”, ha denunciado Martínez.
Por ello, el juntero de Alternatiba ha exigido a la Diputación y al Gobierno Vasco «que se mojen y se impliquen, porque no pueden dejar tirada a tanta gente también desde las Administraciones. No pueden seguir escondiendo la cabeza como avestruces y hablar con una mano de creación de empleo mientras con la otra secuestran derechos laborales”. El portavoz de la formación de izquierdas ha apelado a PSE y PNV y ha recordado que «quienes sustentan el Gobierno Vasco y la Diputación son, precisamente, quienes han tramado una reforma laboral que deja el despido a precio de saldo. Ante esto, los empresarios están respondiendo con más despidos, más deslocalizaciones y más cierres encubiertos».
Alternatiba critica a la Diputación por «volver a atacar al eslabón más débil» con el ERE planteado en Lantik
BILBAO, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2010 – El grupo de Alternatiba en las Juntas Generales de Bizkaia se ha mostrado hoy contrario al ERE planteado en la empresa pública Lantik y ha denunciado que «la Diputación, campeona del mundo de la subcontratación, que marea la perdiz con fusiones y refundiciones de empresas públicas y departamentos, vuelve a atacar al eslabón más débil de la cadena».
El juntero de Alternatiba Jonathan Martínez se ha referido así a la intención de la Administración foral de iniciar un proceso de reajuste interno para adelgazar la nómina de funcionarios y reducir gastos a través de la empresa pública Lantik, donde pretende rescindir -mediante bajas incentivadas- 76 de los más de 260 contratos de la firma especializada en informática.
Martínez ha subrayado que la Diputación quiere llevar a cabo este ERE «después de haberse negado a abaratar costes implantando progresivamente software libre, después de un vergonzoso despilfarro de 45 millones de euros de las arcas públicas en un contrato con Microsoft para la implementación del infame plan BiscayTIK y la construcción de un centro tecnológico a medida de la multinacional estadounidense».
Por todo ello, Alternatiba ha exigido a la Administración foral que reduzca gastos innecesarios sin atacar al eslabón más débil de la cadena. «Habría que hacer un ERE en los propios altos cargos de la Diputación, ya que no solamente se han demostrado ineficientes, sino que, además, nos salen muy caros», ha concluido Martínez.
El Pais– No soy partidario de teorías conspiratorias; eso se queda para otras cabeceras y para otras catástrofes. No creo en la existencia de logias en la sombra intrínsecamente malvadas que gobiernen el mundo y que persigan el empobrecimiento de grandes sectores de la población, pero sí se constata la existencia de leyes inexorables que gobiernan los mercados, que con su actual estructura es sinónimo de neoliberalismo o capitalismo, que llevan a lo mismo.
Para el capitalismo, los mercados o el neoliberalismo, de cualquier manera que lo llamemos, las situaciones de catástrofe, sea real o percibida, tenga su origen en causas naturales, financieras o políticas, se conciben como grandes oportunidades para implantar su programa básico: bancos centrales independientes, gasto social reducido, fuerza laboral flexible, reducción de impuestos, servicios básicos privatizados y, obviamente, liberalización del mercado.
Adoptadas ya en España las medidas de recorte del gasto, asistiremos ahora a la reforma del mercado laboral en un contexto de efecto demostración de la rebaja de los sueldos de los funcionarios. Ya existen propuestas académicas que apuestan por la suspensión durante dos años de los derechos de los trabajadores. Se reanudan las proclamas por la privatización de los pocos activos del Estado que sobrevivieron a los procesos iniciados por Felipe González y continuados por los gobiernos Aznar que, por citar un ejemplo, han dejado al Reino sin una banca pública con la que hacer frente a la crisis de crédito. En cuanto a los servicios básicos, basta con mirar los procesos de privatización de la Sanidad en Madrid o Valencia, con el consiguiente deterioro de la atención, o la aproximación del sistema educativo al cheque escolar que supone la aplicación en estas comunidades del régimen de conciertos.
Me dirán que el pronóstico no es real, que únicamente se ha recortado el gasto público, que sólo se ha actuado para procurar la consolidación fiscal que nos exigían los mercados. Pues bien, no es así; lo que los mercados nos exigen no es la reducción del déficit, es lo que llaman credibilidad y esto no es sino un eufemismo del programa básico del neoliberalismo. Una prueba: para reducir el déficit fiscal se puede actuar por vía de aumentar los ingresos, recuperar los impuestos sobre Patrimonio y Sucesiones y Donaciones, actuar sobre el Impuesto sobre la Renta y el de Sociedades y, sobre todo, luchar contra el fraude fiscal. Se puede actuar sobre el gasto, reduciendo el gasto militar y las inversiones en armamento, eliminando las exenciones fiscales a los premios de la lotería, eliminando la subvención a la Iglesia, suprimiendo el FROB de saneamiento bancario. Todo ello no es imposible, sino una mera decisión política, pero estas medidas, que son suficientes para procurar el equilibrio presupuestario, no lo son para la «credibilidad» que nos exigen los mercados. Por eso, no las ha adoptado el presunto Gobierno de izquierda que podía haber evitado el recorte de derechos y el recorte en inversión con el consiguiente recorte en el crecimiento.
Otra prueba. La reforma laboral que también se nos impone va dirigida a la flexibilización, en particular a generalizar las cláusulas de descuelgue o, lo que es lo mismo, a la desnormativización de los convenios colectivos, que es la mayor conquista del movimiento obrero desde el siglo XIX. El efecto demostración de la rebaja de los sueldos de los funcionarios públicos llevará a la pérdida de derechos de los trabajadores y a ahondar en la política de competir reduciendo costes sociales y no aumentando la productividad por la vía de asegurar un empleo de calidad.
Otra. Las grandes crisis de este siglo se han resuelto mediante el crecimiento del sector público y el pago de la deuda en periodos largos, incluso durante 30 años, en el caso de EE UU en la crisis de los años treinta, no mediante un ajuste fiscal repentino.
Esta situación no responde a una conspiración; sólo es producto de un sistema en el que los mercados en manos privadas, liberados del poder político público, buscan el beneficio de las empresas de cuyo accionariado son titulares a través de los fondos de inversión o directamente de los propios fondos, con apuestas a la baja a corto plazo, sin tener en cuenta el sufrimiento que imponen a muchísima gente.
Si algún político ha comprendido la magnitud de la crisis ha sido Rodríguez Zapatero, que asistió a las reuniones de hace un par de años del G-20. Allí asistió a las decisiones de los estados de endeudarse para salvar a los grandes bancos, compañías de seguros y fondos de inversión, causantes de la recesión. Allí asistió a la inoperancia de los estados para prevenir otra situación como la actual, inoperancia para reestructurar el sector financiero. Ahora asiste a que aquellos que se salvaron con el dinero de los contribuyentes acusen a los estados de derrochadores y les impongan penas y tasas. Zapatero ha comprendido que la socialdemocracia es inútil para defendernos de la fiera. Ha comprendido que jugar en el campo marcado por el neoliberalismo o por la derecha lleva a aceptar las leyes inexorables del capitalismo. Ha comprendido que esta crisis se va a llevar por delante a la socialdemocracia europea, que, renunciando a sus señas de identidad, se ha quedado colgando de la brocha.
Mientras tanto, Rajoy propone eliminar las subvenciones a los partidos políticos; claro, ellos tienen la Gürtel.
Gara – «El accidente laboral se ha producido hacia las 13.15 en el barrio Asterrika de Berriatua, según ha informado el Departamento de Interior del Gobierno de Lakua.»
Luis Mª Salgado
Pasada la huelga general, y despues de volver a constatar la violencia represiva que poseen los Estados (sean estos reconocidos o no, como nuestro caso) a mí siempre me vuelven las mismas incógnitas a resolver.
Resulta cuanto menos curioso, el empeño y buen hacer que demuestran las fuerzas de represión del Estado, para defender el otrora tan denostado derecho al trabajo durante las huelgas. Que digo yo, que si mostrasen el mismo empeño en defender dicho derecho cuando es pisoteado sin remordimientos por los empresarios quizás estos últimos pondrían mas empeño en mantener una sanidad pública y de calidad, para que les remendasen los desperfectos producidos por las porras de estos perros sin collar ni bozal. Pero claro, como siempre, peco de ingenuidad, el derecho al trabajo solo es defendido cuando enfrente hay TRABAJADORES defendiendo otro derecho elemental, el derecho a la huelga. Y entonces uno se da cuenta de cuan pisoteados yacen nuestros derechos frente a los privilegios de quienes mas tienen.
Todavía me resulta mas curiosa la hipocresía con la que se justifican estas actuaciones. Quizás una huelga general no sea el mejor ejemplo para explicar dicha hipocresía, dada la idiosincrasia de la misma, y su proceso complejo de ejecución. Pero si nos centramos en una huelga parcial, de una empresa, o un grupo de las mismas, todo queda al descubierto. Resulta, que si en la empresa en la que yo trabajo junto a otros 99 compañeros, en una asamblea se decide salir a la huelga con 90 votos a favor y 10 en contra, estos 10 tienen el derecho inalienable de ir al trabajo y boicotear la lucha de sus mal llamados compañeros. Si es necesario, como hemos visto en mil ocasiones, estos 10 ESQUIROLES serán protegidos por la policía para que puedan ejercer su derecho. Sin embargo, pongamonos en otra situación. En esa misma asamblea, 51 trabajadores han decidido no salir a la huelga y el resto, 49, votaron a favor de la misma. Pues bien, en este caso, los 49 no tendrán otro remedio que acudir a sus puestos de trabajo, y de no hacerlo así, el empresario tendrá el derecho de sancionarlos y despedirlos con una dulce patada en sus vagos traseros….
En fin, este es el maravilloso sistema que nos ha tocado vivir, y así tendremos que asumirlo por el momento, pero por favor, el próximo que me diga que los piketes no tenemos derecho a exigir la igualdad de trato para el derecho de huelga que para el derecho al trabajo, o la próxima vez que alguien llame Huelga Salvaje a una reivindicación como la realizada en el metro de Madrid, solo por que ese día no pudo llegar a tiempo a su trabajo… la próxima vez quizás tenga que plantearme utilizar los mismos métodos de los guardianes de la paz y el orden!
Salud y tomense una buena revolución… la necesitan!
La verdad es que tengo que reconocer que somos much@s l@s que estos días nos hemos tenido que morder la lengua en más de una ocasión… Suele pasar siempre que se convoca una huelga general; les pasaba a nuestros bisabuelos, a nuestros abuelos, a nuestros padres y ahora a nosotr@s. Eso sí, cada vez, son más los que, sobre todo dentro de la función pública, dentro de los que tenemos la suerte de tener un empleo estable, se sienten cómodos y a gusto con la situación reinante. Inventan, reinventan, repiten mil motivos para no moverse, para no hacer huelga, para dejar claro que no va con ell@s. Que sí, que ya saben que les han pisado un poquito el callo, que les han quitado algún dinerillo, que va a ver menos contrataciones en la administración (eso quiere decir reducción de gastos en personal), pero que el rollo de los sindicatos no les gusta, que todo es política, que no va a servir para nada, que le vamos a regalar dinero al estado o al empresario, que la reforma y los recortes no van con nosotr@s. Y en algún caso hasta pueden tener razón, pero dejémoslo claro:
Sí, es verdad, toda huelga general es política, y esta no es una excepción, ya que quiere ser un grito de dignidad, un golpe en la mesa desde la solidaridad con los que más están sufriendo esta crisis, un grito casi a la desesperada y en el desierto para despertar conciencias, contra las políticas neoliberales y conservadoras que se están cargando lo que queda de estado de bienestar. Y hablemos claro, no pasa nada. Que no se pongan excusas. Y que se diga que no hacer huelga también es una acción política. Ya que se tiene toda la legitimidad para decir:
Que se está de acuerdo con el modelo de desarrollo especulativo, generador de inmensas ganancias, sin ningún tipo de control público que se ha llevado durante los últimos años de bonanza económica, sin reparto de riqueza, ni redistribución fiscal.
Que se está de acuerdo con que se hayan dilapidado miles y miles de millones de dinero público, entregándoselo a los bancos, a las grandes financieras, a las constructores, a los grandes especuladores (es decir, a los principales responsables de esta crisis) para que puedan salir de su “mal” momento, sin tener en cuenta lo ganado durante años y años.
Que se está de acuerdo con que, para hacer frente a la ingente cantidad de dinero entregado a los anteriores, se debilite al sector público (incluyendo sectores fundamentales como la educación y la sanidad), que se reduzca y congele el sueldo de sus empleados, que se elimine el subsidio mísero a los parados que ya no cobren desempleo (justo en el momento en el que a decenas de miles de personas se les ha terminado o está a punto de terminar), que se disminuya la cantidad destinada a la ley de Dependencia, que se elimine el impuesto sobre el patrimonio y se reduzca el de sociedades (Esto se hizo, además, en época de bonanza económica), que no se luche contra el gran fraude fiscal, que se niegue la posibilidad de una política fiscal verdaderamente progresiva.
Que se está de acuerdo con la última reforma laboral (¿y van?), que abarata el despido de forma escandalosa, que, además, hace que una parte de la mínima indemnización la paguemos entre todos a través del FOGASA, que se pueda de forma unilateral tomar medidas contrarias al convenio colectivo, flexibilidad laboral máxima.
Que estás de acuerdo con la generalización de la precariedad laboral, de los contratos temporales; ya que con tanto abaratamiento de despidos, con tanta flexibilidad, con tanta posibilidad de incumplimiento unilateral por parte de la empresa del convenio colectivo, lo que en realidad se hace es que dé lo mismo tener un contrato fijo o uno temporal, ya que te pueden poner de patitas en la calle con la misma facilidad.
Que no te importa que estemos ante el más grave atentado a los derechos de l@s trabajador@s en los últimos treinta años (aderezados con las sucesivas reformas del PSOE, PP, PSOE otra vez). Ante un ataque en toda regla a nivel mundial a lo que se ha conocido como estado del bienestar, ante un intento de llevarnos al sistema norteamericano, en lugar de defender el europeo surgido tras las segunda guerra mundial.
Que te da igual que se produzcan recortes de derechos laborales que han costado en este país muchísimo sacrificio conseguir: miles de muertos, encarcelados, apaleados, listas negras. Todo ello durante tres-cuatro generaciones de luchas obreras y sindicales. (Soy de la margen izquierda-zona minera, y este año se cumple cien años de la huelga que empezó aquí, entre los mineros de esta zona, y tras semanas de huelga minera, y cuando parecía que todo se iba a perder la solidaridad obrera se extendió por toda la siderometalurgia, primero, por todos los sectores después, terminando convirtiéndose en huelga de TODO EL ESTADO. Pedían, entre otras cosas mucho más básicas, respeto a los convenios y acuerdos. Enfrente el ejército, la guardia civil, los matones armados a las órdenes de los patronos, encarcelamientos masivos, obreros heridos, y muertos).
Que te encuentras cómodo y a gusto dentro de este sistema, de esa mayoría silenciosa que, mientras no te toqué a tí, mira para otro lado.
Que cuando pones en la balanza los ataques recibidos y los agravios de los convocantes, tienes muy claro que son mucho peores las conductas sindicales que las de los gobiernos títeres de las multinacionales, del Fondo Monetario Internacional, y del Banco Mundial. Y que por eso te alineas con ellos.
Y, ¿por qué no decirlo?, que me da mucha pena porque estamos en un pequeño país que ha demostrado que tiene un sindicalismo que, no estando exento de las derivas producidas a nivel mundial, está planteando un discurso global correcto, con un grupo importante de compañeras y compañeros militantes de diferentes sindicatos que, aún siendo minoritario, han sabido y saben luchar en condiciones muy difíciles, que han sido capaces de trasladar ese espíritu al conjunto de las organizaciones de la mayoría sindical vasca, de llevar adelante un tipo de huelgas y de luchas que ya nadie sabe ni quiere hacer, sobre todo en el Estado.
Y esta Huelga, es una de esas Huelgas que más gusta hacer, sobre todo a los que tenemos la suerte de tener un trabajo fijo o trabajar en la Administración, porque aunque es verdad que también respondemos a un ataque directo a nuestros intereses (recortes de salarios y contrataciones, congelación), es sobre todo una huelga de solidaridad con el conjunto de la sociedad, una solidaridad ejercida desde aquell@s que nos podemos permitir el lujo de hacer huelga sin ningún miedo a represalias, demostrar que somos una parte más del mundo del trabajo, y no un aparato sumiso al servicio siempre del amo y del poder. Sé, soy consciente, que somos minoría l@ que pensamos esto en este sector, pero en lo que yo conozco, una minoría nada- nada desdeñable. Hagámonos notar.
Así que sin hacernos trampas a nosotr@s mism@s, elijamos y digamos a quien queremos responder (no digo a quien queremos seguir, sino a quien queremos responder). Yo me encuentro en excedencia por cuidado de mis hijas, mi compañera con un contrato de un solo tercio de jornada por cuidado de familiar gran dependiente. Pero tenemos muy claro que aún así tenemos el privilegio de poder elegir, y disminuir aún más nuestros exiguos ingresos actuales, por solidaridad con lo que más lo necesitan (mi compañera hará huelga). Ya, que de momento, voy a tener el privilegio de volver a currar cuando quiera, dentro de cinco, seis, u ocho meses; sin embargo con esta reforma miles y miles de trabajador@s se irán a la calle con una mísera indemnización.
Nos vemos en las movilizaciones de este Martes, día 29. Y, para l@s que todavía no lleguéis al convencimiento, hablarlo, debatirlo, comentarlo. Que, por desgracia, esto va para largo.
Mariano Gómez, empleado público.
Que nadie se asuste por este título, no nos hemos vuelto locos, ni vivimos en un sueño, ni nada por el estilo. Este título simplemente refleja una necesidad palpable, tal y como mantenemos en todos los documentos de Alternatiba, la necesidad de confrontar un nuevo modelo económico y social al capitalismo reinante.
A pesar del desprestigio que tanto desde el poder político, como económico se ha hecho de la palabra revolución. En Alternatiba no nos duelen prendas en decir que esta, la revolución, es un bien propio de quienes creemos que otro mundo es posible. Por que creemos que la revolución no es sino; un cambio rápido y profundo en cualquier cosa o situación, como se define en una de las acepciones aceptadas por la R.A.E. Por que esta crisis, y sus consecuencias no hacen más que confirmar algo que ya sabíamos; al capitalismo no se le reforma, se le combate. Y, si ya antes de que esta crisis cayera sobre los hombros de los trabajadores y trabajadoras con la última reforma laboral aprobada por el Partido «Socialista Obrero» Español, partiamos de este convencimiento, ahora que esta reforma se ha convertido en realidad, no podemos sino luchar con más fuerza si cabe contra un sistema que tiene en la exclusión y la desigualdad sus señas identitarias.
Esta cruel reforma, ha de ser contestada con fuerza por todos los sindicatos, por los partidos y movimientos sociales, por los y las trabajadoras vascas. La próxima huelga general del 29 de junio ha de convertirse en uno de los primeros hitos de una larga lucha por nuestros derechos y contra sus privilegios. Es por tanto una oportunidad para iniciar un camino hacia la unidad de las izquierdas en Euskal Herria, unidad que nos demanda a diario la sociedad. Aquí no han de valer medias tintas, ni quedarse en ambagajes sin sentido. Debemos dar una respuesta firme y contundente al ataque recibido. Debemos convertir la próxima huelga general en un clamor, un grito que movilice y despierte a la sociedad al completo.
Es SU crisis, la crisis de los banqueros, de los grandes mercados, de las multinacionales, y deben ser ellos quienes paguen sus consecuencias. El 29 de Junio ha de ser nuestra primera victoria. Tenemos que paralizar toda Euskal Herria, y es responsabilidad de todos que así sea. Pero tampoco hemos de quedarnos ahí, la huelga general no es un fin en si mismo, simplemente ha de ser el pistoletazo de salida para demostrar a quienes nos gobiernan, a los banqueros y a los empresarios, que estamos dispuestos a luchar, que no vamos a renunciar a nuestros derechos, esos que hemos ganado en la calle con grandes sufrimientos. Nuestra oportunidad para gritar, alto y claro, que queremos una sociedad diferente, una sociedad que sea solidaria, feminista, y radicalmente democrática. Por que solo bajo estas premisas podremos crear una sociedad justa.
Es por todo lo anterior que desde Alternatiba mostramos todo nuestro apoyo a la huelga general del próximo 29 de Junio, y es por eso que ese día saldremos a la calle a gritar; NO, a la reforma laboral.
«Una vez más, el poder político se somete al capital y sus instituciones y se presta a una estrategia que lejos de sacarnos de la crisis la agrava aún más.»
Frente al desmantelamiento de los servicios públicos y el ataque que esto supone para la sociedad vasca, la mayoría sindical de Euskal Herria convoca huelga del sector público
Los recortes planteados por el Gobierno español, asumidos por el Gobierno de Navarra y el Gobierno Vasco, atacan de modo gravísimo al conjunto de la sociedad y afectan de modo especial a los servicios públicos de Euskal Herria y a los empleados y empleadas del sector. Servicios y labor más necesaria que nunca para la sociedad en esta coyuntura de crisis. En respuesta a ello, la mayoría sindical convoca a la huelga al conjunto de los trabajadores y trabajadoras de este sector y llama a toda la sociedad a participar en las movilizaciones.
Más allá de los recortes a las y los empleados públicos, el paquete de medidas y su orientación es un ataque frontal a la sociedad, ya que tiene como objeto el deterioro de lo público, de los servicios que presta, de su calidad y de las condiciones laborales de las personas que garantizan ese servicio. Las medidas planteadas suponen, entre otras, por vez primera la reducción salarial a partir de junio y su congelación para el año 2011, y una seria amenaza para los servicios y el empleo público. Se trata de la estrategia de desmantelación y privatización de lo público que el poder económico trata de llevar a cabo en todos los ámbitos, también en Euskal Herria.
Una vez más, el poder político se somete al capital y sus instituciones y se presta a una estrategia que lejos de sacarnos de la crisis la agrava aún más. Precisamente, en el sentido contrario, el fortalecimiento y desarrollo de los servicios públicos, la mejora de su cobertura y calidad y la creación de empleo público, es el mejor garante para afrontar la crisis y salir de ella. Creamos suficiente riqueza para ello, sólo hace falta un reparto más justo y voluntad política para poder llevarlo a cabo.
Son medidas que la mayoría sindical viene reclamando desde el inicio de la crisis y que los diferentes gobiernos se niegan a ponerlas en práctica con las sabidas nefastas consecuencias. Los sindicatos que formamos la mayoría sindical de Euskal Herria no estamos dispuestos a aceptar que mientras se dan miles de millones de euros a los bancos, nos quieran someter a estas graves medidas, se recorten nuestros derechos y nos hagan pagar las consecuencias que ello va a tener para las empleadas y empleados públicos y los servicios ofrecidos, y, como consecuencia, para los trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria.
Es hora ya de que se atiendan las reivindicaciones expresadas por la mayoría sindical y los trabajadores y trabajadoras de Euskal Herria, y que las decisiones sobre el modelo económico y social que queremos construir se tomen aquí.
Por ello, convocamos a todos los trabajadores y trabajadoras del ámbito público a secundar la huelga y llamamos a toda la sociedad a que haga frente a estas medidas y participe en las movilizaciones.
Así mismo, exigimos a las diferentes administraciones del país que se desvinculen y hagan frente a las medidas de recorte impuestas por el Gobierno español, tomen las medidas pertinentes para garantizar nuestros derechos sociales, desarrollen el sector y los servicios públicos y destinen la riqueza que creamos a las necesidades sociales.
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